Una loca loca vida

Por: José Manuel Reyes

86 minutos de coros evangélicos, teclados sacros y trompetas apocalípticas, junto a una mezcla de imágenes de mil y un tonos. Carente de un solo dialogo, o tal vez algunos hablados en lengua india, no suena a la mejor opción como para querer entrar al cine a ver Koyaanisqatsi. Vamos, cualquiera se podría perder en este tipo de propuesta que nos intenta mostrar la mano del hombre en la tierra, pero después de una segunda analizada, tal vez, las cosas podrían cambiar.

Empezamos con imágenes de una tierra árida, el Gran Cañón si es que no me fallan las clases de geografía de la primaria, de pronto grandes vistas aéreas de la tierra verde, el mar abierto y todos sus misterios junto al resplandeciente sol que choca con su superficie. Bastante poético el asunto, debo admitir que los primeros 20 minutos de este filme son de poner cara de cómo dijeran los franceses: “ne mamez pas”.

No sabes cómo ni en qué momento, pero empieza a verse la mano del hombre, con sus alambres por todo ese desierto tan limpio en su desolada imagen, y de ahí se viene todo el desastre, explosiones, minería, bombas y la destrucción del suelo para la creación de lo que suponemos un lugar más acogedor. Ya empezamos a ver edificios que ilustran de diferente manera el ecosistema, pero algo anda mal y hay que derribarlos, para poder perfeccionar a nuestra sociedad. Todo pareciera un mundo de hormiguitas que solo se dedican a repetir, la copia de la copia de la copia, crear habitaciones iguales, productos estandarizados y la vida siempre igual.

Esta similitud en la vida comienza a dar frutos en la película, nuestra gran obra maestra de puentes, luces, caminos, lujos, trazos. Somos tan perfectos como los chips que asemejan desde una vista aérea nuestra ciudad, la naturaleza y su espacio no puede ofrecernos nada en comparación de nuestro gran mundo tecnológico y colorido, tan lleno de nosotros, tan matrix, tan pop.

Ah, pero llega ese momento, la profecía, la caída de la civilización, donde la estandarización es tal que ni siquiera los personajes de Koyaanisqatsi son capaces de encontrarse en si mismos, todos parecen decir ¿Qué sucede aquí? No existe una solución verdadera, el mundo parece que se va al carajo y por eso debemos salir de él, y nuestra tecnología es lo que apunta como la solución para poder abandonar este cruel mundo que no sirve más. Pero oh sorpresa, somos sorprendidos y caemos desde muy alto de nuestro ego, desintegrándonos mientras caemos a causa de nuestros minúsculos y mayúsculos errores. Bien se decía, las profecías hablaron.

Esta bien, probablemente este es el texto más hipster que pudieron ustedes haber leído, pero sinceramente, eso pienso que pasa por la cabeza del director de Koyaanisqtsi. “Nos estamos llevando al mundo al carajo y nos vamos todos juntos con él”. Digo, no soy una persona súper ambientalista ni nada por el estilo, es más, no separo ni el orgánico del inorgánico. Pero de verdad tantas imágenes impresionan de cual ha sido el avance catastrófico con el fin de llegar a tener todas nuestras comodidades.

Desde la copia exacta de un automóvil, el ser humano tiene la capacidad para ser igual de precisos en la guerra, con producciones en masa de bombas, tanques, tanquetas y aviones. No sé exactamente si esto sirve como un regaño hacia la sociedad o solo funciona para darnos unos golpes de pecho mientras decimos “por mi culpa por mi culpa, por mi gran culpa”.

Resalto tres cosas de esta película, obviamente la primera viene siendo el excelente lenguaje visual de la película, ya que sin un solo dialogo nos habla de un inicio equilibrado, pasar por la deformación, contrucción del mundo artificial, el clímax del mundo artificial y por ultimo el hecatombe del mismo. Sin la utilización de ningún otro medio más que las imágenes y el ultimo punto que tocaré más adelante.

Segundo: la fotografía es de las cosas que más me intrigan, hacen un uso indiscriminado del timelapse, bárbaro diría yo, donde las cámaras fueron posicionadas durante todo un día, podemos ver el movimiento de las nubes, la acción de los oficinistas en puro timelapse. Imagino yo, que cada secuencia de fotografías debió ser una anécdota para los involucrados, ya que este es un trabajo que pinta para más de un año de realización, y estamos hablando solo del timelapse. La parte B de la fotografía, me refiero a los seguimientos de las personas, el momento poético del bombero en el barrio de negros que termina reflejándose entre escombros en un charco de agua o la mujer que no puede prender su cigarrillo resultan cautivadores.

Por último punto, Philip Glass… qué se puede decir de este hombre, básicamente es un genio al crear la música de Koyaanisqatsi, perfectamente empalmada con cada secuencia de la película, nada falta ni nada sobra. El máximo momento es cuando comienza Prophecies, la canción final, comenzamos a ver el declive de la sociedad y como una especie de broche de oro, la explosión del transbordador mientras se recita “Koyaanisqatsi”. Sencillamente no hay palabras para el excelente trabajo de este músico.

Ya había tenido la oportunidad de ver esta película, gracias precisamente a dos nombres Zack Snyder y Philip Glass, ya que en la película The Watchmen, Snyder utiliza dos canciones de Koyaanisqatsi mezcladas, se tratan de Pruitt Igoe y Prophecies, hacen un momento climático en Watchmen, e investigando supe de Philip Glass, para terminar viendo el experimento que resulta esta película, que si bien, me agrada, entiendo que no es digerible para cualquiera. Pero vamos, si la humanidad ha soportado películas de Uwe Boll, libros de Paulo Coelho e incluso 13 discos de Ricardo Arjona, no creo que les haga ningún mal el ver una película completamente diferente de tan solo 86 minutos.

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10 pensamientos en “Una loca loca vida

  1. Tienes toda la razón en el aspecto de la música, está perfectamente creada para complementar las imágenes y crea en los espectadores las sensaciones precisas, estrés, tristeza, desesperación y la constante repetición de la palabra koyaanisqatsi complementa todo.

  2. Me agrada que en tu análisis resaltas otros aspectos que nos e ven, como el de los creadores de la música y otros datos que nos ayudan a comprender el contexto del documental.

  3. Me gustó mucho tu análisis, creo que sobre este documental es los más completos que haya leído. Concuerdo con Isaura incluyes más datos que no ayuda a entender más el contexto en el que se desarrolla el documental. Por: Sharly Tlapa

  4. Me gusta mucho la manera en que escribes, creo que tu análisis es muy diferente al de todos nosotros, estoy de acuerdo que la creación de la música va muy de acuerdo al paso de las imágenes y que en algunas escenas hay un abuso de time lapse

  5. Me gustó mucho el análisis un tanto irónico que haces… y estoy de acuerdo contigo usaron excesivamente el time lapse pero las imagenes son muy cautivadoras.

  6. Me gusto tu analisis, lo ves de diferente manera, y como la mayoria de mis compañeros si un poco abusivo el timelapse pero sin embargo el mensaje es bueno como tambien las imagenes

  7. Me pareció un análisis muy completo el que haces, por que abarcas desde elementos técnicos hasta el tipo de mensaje que el documental trata de transmitir, y si, es un documental al cual no iria a ver al cine

  8. Es una crítica muy bien construida sobre nuestro comportamiento, de manera en que te lleva a la reflexión de nuestros actos.
    La fotografía es impresionante y los timelapse utilizados con recurso, asombrosos.
    Iris Amandy Glez.

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